El motivo de esta intervención es visibilizar el acoso, el abuso y el asesinato de las mujeres.

Las manifestaciones en Chile aún no cesan, la movilización ciudadana del “Chile Despertó” continúa ejerciendo presión de diversas maneras, los actos culturales y artísticos han liderados las iniciativas, mostrando toda la creatividad de los chilenos a la hora de ejercer sus derechos.

Durante la última semana se ha visto en los diversos medios nacionales e internacionales, una intervención artística realizada sólo por mujeres, la coreografía desarrollada por el grupo feminista “Lastesis” de Valparaíso se ha replicado en diversas partes del país y el mundo. Este pasado viernes 29, madres, hijas, niñas y en general mujeres elquinas, replicaron esta coreografía en diversos puntos de la ciudad de Vicuña.

El motivo de esta intervención es visibilizar el acoso, el abuso y el asesinato de las mujeres, realidad muchas viven día a día, a la fecha ya se contabilizan 55 femicidios. En Vicuña aún se mantiene en la memoria el caso de Carolina Vega, quien fuera asesinada y violada por un hombre en sectores aledaños a la ciudad. Este hecho violento y cientos otros motivan a las mujeres del Elqui a manifestarse en esta coreografía llamada “Un violador en tu camino”, Alicia Neira, participante de la intervención explica cómo se articuló la iniciativa.

“Vicuña no quedó fuera de esta intervención artística tan potente que se realizó el viernes 29 como fue convocado por las chicas de “lastesis” a nivel nacional, nosotros como mujeres vicuñenses no quisimos quedar a fuera de esto. Nosotras hicimos un ensayo como una hora antes de realizar la intervención, en la intersección en Gabriela Mistral con San martín, luego nos fuimos a la comisaría de vicuña, también hicimos una intervención en la pileta de la plaza, fue una experiencia muy potente, muy liberadora, sentir que estamos unidas, que estamos organizadas”.

El llamado realizado por el colectivo feminista “Lastesis” fue precisamente a manifestarse a través de la coreografía, desde el lugar de donde fuera. La manifestación en si es pacífica, tiene por objetivo incomodar a todo aquel que haya sido cómplice o autor de acoso o derechamente abuso, Anouk Pojomovsky, joven integrante de la coreografía detalló el sentido que tuvo manifestarse en Vicuña.

“Fue super potente, cantar esta consigna “la culpa no era mía, ni donde estaba ni como vestía”, que nos hace entender que las mujeres nunca, ni de niñas, somos las responsables de una violación o de un abuso de poder, por parte de los machitos, obvio que no. Entonces todo esto como que nos da mucha fuerza, mucha potencia y siento que el gritarlo en las calles de Vicuña también fue genial, en el territorio del Elqui, que se supiera que nosotras también estamos organizadas y como dice el grito, “machito te estamos vigilando”.

El rol que han desarrollado las mujeres elquinas ha sido fundamental en la movilización, por ejemplo, durante la realización de la marcha “De Cordillera a Mar”, ellas se organizaron como cuidadoras de los infantes, para que otras madres pudieran asistir a la marcha. Todo esto demuestra un alto nivel de organización, Alejandra Rojas del Canto, una de las integrantes de este tejido social explicó la necesidad de la intervención.

“Un grupo de mujeres decidimos juntarnos y armar un colectivo feminista de Vicuña, para poder reflexionar, dialogar, discutir los temas que pensábamos que deberían estar presentes en las demandas, sumar en las demandas locales y territoriales, a perspectiva de género. Yo siento que como casi siempre están bien cojas las demandas en general, cuando se refiere a temas como el de las mujeres, o jóvenes, o discapacitados y todas las minorías, la LGTBI, los homosexuales, un mundo transgénero, mujeres lesbianas, entonces pensamos que era importante tener esa voz y además también para reflexionar como mujeres y desde la perspectiva feminista, los cambios que se vienen y las transformaciones”.

Esta coreografía esta lejos se ser lo último del movimiento, hoy los diversos tejidos sociales se están articulando para exigir sus derechos, a la espera de una institucionalidad que comprenda estas demandas, tan compartidas por la mayoría de las y los compatriotas chilenos.